domingo, 1 de marzo de 2015

El espejo chino

Un campesino chino se fue a la ciudad para  vender la cosecha de arroz y su mujer le pidió que no se olvidase de traerle un peine. Después de vender su arroz en la ciudad, el campesino se reunió con unos compañeros y bebieron. Después, un poco confuso, en el momento de regresar, se acordó de que su mujer le había pedido algo, pero ¿qué era? No lo podía recordar. Entonces compró en una tienda para mujeres lo primero que le llamó la atención: un espejo. Y regresó al pueblo.
El alcohol cada vez le afectaba más y comenzaba a sentirse realmente mareado, incluso sufría alucinaciones. No recordaba el camino a casa, y ese espejo era tan pesado para él en esos momentos que casi no podía ni andar. Finalmente se dio por vencido en un banco y allí durmió dos horas. Al despertar, el espejo ya no estaba, por lo que rescató un sucio peine del fondo de la basura como regalo improvisado para ella. De vuelta a su hogar, dio un baño al peine bajo la fuente del pueblo, y continuó el resto del camino contemplando su brillo, una vez limpio. Resultó ser que a su mujer le encantó, y tuvieron una romántica cena en casa.

domingo, 15 de febrero de 2015

Monólogo de un lazarillo del siglo XXI

(Luce una gran sonrisa mientras todos aplauden, y sube las escaleras hasta el escenario). Gracias, gracias. (Continúa sonriendo hasta que los aplausos cesan y junta las manos). Es un verdadero placer estar aquí, con vosotros. Sé que ahora mismo nos encontramos en un momento muy serio, y que parece imposible salir de este laberinto de paro, corrupción y tristeza. Pero aquí me tenéis. Mucha gente me dice que soy un héroe (haciendo un gesto cómico cual súper héroe), pero en realidad, únicamente he aprendido a vivir con esperanza cuando no tenía ni razón para hacerlo. El fin de mi visita a vuestro colegio es que no tengáis miedo a luchar y no conseguir nada. (El público suelta una risa nerviosa) Sí chicos, parece irónico pero tan sólo paraos a pensarlo. (Tras una pausa de reflexión) Podéis ser felices sin nada, solo debéis cambiar vuestra mentalidad (señalando su cabeza). Nos enseñan que la felicidad va de la mano del dinero (con gesto de lamento) y no, no tienen nada que ver.
Empezaré con mi historia. Nací en el seno de una familia pobre, conseguí pagarme los estudios y, al tener que trabajar en la panadería de mi madre, no conseguí aprobar todo. Tampoco tuve dinero para pagarme la carrera de nuevo, así que me metí de reponedor en la gasolinera del barrio más peligroso de la ciudad. Allí me topé con una mujer de la que me enamoré, todo iba tan bien... (Suspirando) Un año más tarde nos casamos y mudamos a un pequeño piso . A penas teníamos para comer y ella sufría tanto estrés que comenzó a pagarlo conmigo. Sufrí verdadero maltrato físico y psicológico y en varias peleas llegó a amenazarme con la muerte (en el público se produce un extenso silencio). Tenía miedo. Poco después nació nuestra hija, Ainhoa. Yo esperaba que nos uniese, pero no fue así. Esa misma semana Celia, mi mujer, me llamó diciendo que su madre había muerto en un accidente de tráfico. Al parecer se volvió loca y de la rabia mató a mis dos padres. La justicia de este país es tan buena que aún no hay fecha para el juicio, y , por si fuera poco, al irse de casa, Celia se llevó a mi hija, a la que no he vuelto a ver y por lo que tampoco hay fecha para el juicio. (Se le escapa una lágrima) Como comprenderéis, (limpiándose la lágrima con la manga de la camisa) lo único que deseaba en esa época era morir, no me quedaba nada, ni siquiera sabía donde encontrar a mi hija y dejé el trabajo porque me recordaba a mi mujer. Reconozco que no fue lo más correcto, pero no podía seguir allí. Al no recibir ningún tipo de ingresos, me desahuciaron a los seis meses de lo ocurrido (se rasca la cabeza con ambas manos).  Pasé un año entero viviendo entre cartones y recibiendo duras palizas (señalando una larga cicatriz en su brazo izquierdo) de aquellos que, en la misma situación que yo, me obligaban a huir de lo que ellos llamaban sus "sitios"( subiendo y bajando los dedos índice y corazón de sus dos manos). Me alimentaba muy mal. Por suerte, todo cambió el día que un buen hombre me ofreció su hogar y comida a cambio de llevar su oficio, porque él era muy mayor para eso. El hombre, para el que aún trabajo, era dueño también de una revista y escribió un artículo sobre mí(señalándose el pecho). Me hice realmente famoso y no paraba de recibir ofertas de trabajos realmente buenas, pero rechacé todas, me parecería un insulto ganar tal cantidad de dinero para mi yo del pasado y para los que aún viven en esa lamentable situación.
(Mientras señala al público) Nunca, nunca, nunca os avergoncéis de vuestro yo del pasado. Soy feliz y a pesar de que haya mejorado mi situación, a penas tengo dinero, pero lo importante es ser feliz, la esperanza me acercó a ese hombre. Podría haberme pasado el resto de mi vida robando, pero pedí, y luché (poniendo las manos en puño), hasta que me ayudó alguien.
Da igual la situación donde os encontréis, no perdáis la esperanza, pues con esfuerzo y constancia, todo llega, y, sobre todo, sed humildes, eso es todo. Gracias. (Baja del escenario mientras se despide con la mano y el público aplaude emocionado fuertemente)

viernes, 30 de enero de 2015

Microcuento

Recuerdo, todo, zaguán.
Hace un tiempo que le pedí a Javier, mi tutor, que me dijese tres palabras. Hoy se lo he vuelto a recordar porque me sentía con ganas de hacerle un pequeño regalo. No es nada, pero me gusta hacer cosas como esta para agradecerle su esfuerzo y cariño con todo lo que hace :)

Corría por todo el recinto, sin pararme ni siquiera a pensar. Había visto algo horrible y mi cabeza solo me exigía huir de allí. Sí, cada vez que reunía el valor suficiente como para salir ahí fuera, se destruía todo nada más ver todas las maldades que allí ocurren. Mis esperanzas cada día eran menores y sufría en sueños después de ver todo aquello. Me detuve en el zaguán, ya sin aire, y me senté en una silla apartada. Me pregunté por qué no era capaz de enfrentarme al mundo exterior, y me encerraba en las paredes de aquel colegio donde, al menos, se respiraba algo de inocencia en el aire. Reflexionando comprendí que si yo no me enfrentaba a ello, los niños a los que debía educar, tampoco serían capaces. ¿Y de qué sirve enseñarles a memorizar si al salir a la calle todo se convierte en miedo?
El día que me hice esa pregunta todo cambió. Ahora las prioridades son pensar, pensar y pensar, por tí mismo, claro. Aunque no está mal mantener, aunque sea en el recuerdo, algo de ese mundo bonito en el que a todos nos gustaría vivir.

¡Espero que te guste!

domingo, 25 de enero de 2015

Presentación de un libro

LAS CRÓNICAS DE FORTUNA

El pasado viernes 16 de enero estuve en la presentación del nuevo libro de Javier Ruescas llamado `Las crónicas de Fortuna´ en la Fnac de Callao. Acompañando a Javier para presentar el libro estaban Lola Rodríguez (ilustradora) y Rush Smith (youtuber).
Este libro trata sobre tres amigos, que sueñan con escapar del orfanato donde viven, es entonces cuando uno de ellos (Kyle) descubre que es circense y lo raptan. Tras él irán sus dos amigos, Lavelle, una payasa y Gunnir, un chico que sueña con ser mago. A partir de ese momento tendrán que vivir muchas aventuras y viajes por todo Fortuna. 
Por esta última razón, en la presentación también nos regalaron un precioso mapa del reino, para que no nos perdamos mientras leemos el libro. También nos hablaron sobre cada personaje, el tiempo que se dedicó a escribir y pensar el libro, a decidir las ilustraciones finales para cada personaje y para la portada, e incluso el tiempo que costó encontrar el nombre perfecto. Al final de la presentación, dieron turno a las preguntas de los lectores que tenían dudas, y finalmente a la firma. 
Yo estuve allí con mis primas y con varias amigas y me lo pasé muy bien. También me estoy leyendo el libro y me está gustando mucho. A parte, me parece muy bonito porque está repleto de ilustraciones por dentro y por la portada, que es de tapa dura. 

Recomiendo mucho este libro, ya que es una historia divertida a la vez que mágica y con unos personajes muy característicos. Además, el autor (Javier Ruescas) es uno de mis autores favoritos y su forma de escribir es muy amena y divertida. 
¡Fortuna y aplausos para todos! ;) 
Mostrando la foto.JPG

Yo y Garamendi

-¿Pero cómo se le ocurre llamarme ahora viniéndome con que hay un ladrón en mi casa? -gritaba el señor Garamendi- .¿No será esto una de sus engorrosas bromas?
-No, señor. ¡Juro que hablé con él y me lo confesó! Pero fue inútil cualquier intento de echar a aquel simpático morador-. Dije sin pensar.
-¿Cómo que simpático? ¿Habló usted con él y ni se le ocurrió llamar a la policía? Me tiene usted estupefacto- exclamó Garamendi casi quedándose sin aire.
-L-lo siento, es que fue tan formal... ¿Ha pensado usted en quedárselo de inquilino? Aunque le advierto de que tendrá usted que deshacerse de su escupidera, parece que no le gusta nada...
-¿Cómo osas...? No pienso nunca alojar en mi hogar a un ocioso hijo del diablo como es él. ¡Tampoco quiero volver a verle a usted en mi vida! Mi mujer ya ha llamado a la policía y nos dirigimos ahora hacia allí.- la voz del señor Garamendi dudaba y parecía muy confuso-. Em... ¿sabe usted si ese estúpido hombre se llevó también mis gabanes?
-Pues ahora mismo no lo recuerdo, si no va a tardar usted mucho en llegar, puede preguntárselo por sí mismo. Aún no se ha marchado de casa... Yo le retuve, claro. -dije concienzudamente, intentando mejorar la situación.
-Oh, ¿es eso verdad? Entonces, retiro lo dicho. Seguro que fue usted el único hombre del edificio que le planto cara, mientras los demás se dedicaban a chismear, ¿verdad?
-Claro que sí señor.- dije con una amplia sonrisa en la cara.
-Estoy llegando, mi amigo. No sabes lo feliz que me hace poder volvérselo a llamar. ¡Cuánto le quiero! Esté preparado porque en cuanto llegue le voy a dar un gran abrazo! Es más, ¡seamos amigos con el hombre que habita ahora mismo mi casa! La vida es corta, ya sabe.
- Ya lo creo señor, ya lo creo... Y un tanto confusa de vez en cuando. -afirmé, muy aturdido.

sábado, 20 de diciembre de 2014

¿Decir que sí o que no?

Para mí, este es una de las preguntas más difíciles que existen y que nos planteamos demasiadas veces sin darnos cuenta.
Durante el día, decimos que sí y que no a diferentes personas, incluso a nosotros mismos, pero en algunas situaciones es difícil obtener la respuesta correcta...
Un "sí" trae una aventura, una anécdota, un cambio, un desafío, y, muchas veces, magia. La magia es la mejor parte de los síes para mí. La magia no tiene por qué estar en un truco, muchas situaciones tienen magia, pero hay que saber disfrutarla para entender esto. Al decir sí, algo ocurre, y a veces es algo que, inexplicablemente, te parece precioso, algo que parece insignificante pero te deja con una sonrisa en la cara durante todo el día, o algún detalle de alguien que no te esperas y te parece increíble. Créeme que si sabes apreciar la magia en la vida cotidiana, todos los síes te parecerán más divertidos. (Ya hablaré más de la "magia" en otra ocasión)
Sin embargo, un "no" es necesario en múltiples ocasiones. A veces se está demasiado cansado, otras no apetece y en otras, se es inteligente. En esta última ocasión, el decir "no", sienta muy bien. Pero no te dejes llevar por la pereza, la magia únicamente ocurre en los síes y merece la pena vivirla, porque, sin ella, la vida sería demasiado aburrida para ser vivida.
¡Cuida los momentos mágicos y no te olvides de decir sí siempre que puedas!

jueves, 11 de diciembre de 2014

La carta de Alcestes

En clase hemos leído un libro titulado `El reino de las Tres Lunas´, escrito por Fernando J. López.
Cada alumno tiene que hacer un trabajo individual relacionado con éste, y yo he decidido hacer una carta que escribe un personaje de la historia a otro años más tarde del final del libro.

Querido (o no tan querido) Aldo, el juglar:
Hola Aldo, soy Alcestes, el inquisidor. Sé que te estarás preguntando cómo es posible que te escriba una carta, si me convirtieron en piedra aquellos tres malditos jóvenes, cuyos nombres aún recuerdo; Laura, el rey Malkiel y Estrella. Cómo no recordar a estos dos últimos...
Resulta que el hechizo que provocó mi petrificación era temporal, tan sólo estuve veinte años manteniendo mi vida de estatua. Tras veinte años y un día pude retomar mi vitalidad como persona. Como ahora sabrás, las estatuas del jardín no son reales, por supuesto, fueron esculpidas de inmediato, al mes se terminaron y el cuerpo de piedra de Larson y el mío fueron trasladados a una nave secreta. No es que quisieran salvarme, si no que querían mantenerme con vida para ser sometido a diferentes experimentos fármacos, ya que así al menos serviría para algo en aquel nuevo reino donde una dura tapadera hacía ver que todo era hermoso. Pero me harté pronto, como ya sabrás, soy una persona con mucho carácter, y encontré pronto la forma de salir de aquel lugar donde era, literalmente, una rata de laboratorio y nadie sabía de mi existencia. Conseguí huir del reino, y, debido a las nuevas leyes que opuso Malkiel, ninguna persona está obligada a volver a su reino una vez que está fuera de él. Lo curioso es que esta ley funcionaba, porque nadie quería abandonar el nuevo reino, de los Tres Soles, llamado.
Bueno, ahora que sabes que estoy bien, sé que estarás molesto, pues tu malvada novia y tú estaríais encantados con mi ausencia. Pues, a parte de escribirte para provocaros molestia, quiero informarte de que lo que tu llamas trabajo, el cantar, la música en general, es un simple pasatiempo para mí. Me he apuntado a clases de música y estoy aprendiendo a tocar el piano, la guitarra y solfeo. Tú y tu laúd os creíais los mejores... Pues sólo fuisteis unos pardillos. Mi insuperable inteligencia te superó una vez más.
Con mucho orgullo:
Alcestes.